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CUATRO POR CUATRO · BAJO SUCIO · COSTA RICA

Bass house en Costa Rica.

Público en pleno salto entre árboles altos, congelado por un estrobo verde

Son las dos de la mañana en un club cualquiera y el bombo lleva cuarenta minutos sin fallar un tiempo. Entonces entra un track donde ese mismo bombo parejo arrastra un bajo que gruñe como si se hubiera escapado de una fiesta de dubstep. Media pista no nota nada y la otra media levanta la cabeza.

Qué está pasando ahí

El bass house es house con el diseño de sonido del bajo británico encima. La base es la de siempre: bombo en los cuatro tiempos, entre 125 y 130 pulsos por minuto, la estructura de DJ que cualquiera reconoce aunque no sepa nombrarla. Lo que cambia es lo que vive entre bombo y bombo.

En vez de un bajo redondo que acompaña, hay un bajo modulado: el filtro se mueve adentro de la nota, el sonido se distorsiona, muerde, y muchas veces sale del mismo manual que usa el dubstep. Ese contraste es el género entero. La parte de abajo se comporta como house y la del medio se comporta como bass.

Salió del Reino Unido en los 2010 y no apareció de la nada. Antes hubo el speed garage y el bassline, primos del UK garage que ya venían metiendo líneas de bajo pesadas adentro de música de cuatro por cuatro. El bass house es esa misma idea otra vez, con veinte años más de sintetizadores encima.

Por eso cruza tan fácil. A un basshead le entra porque el bajo hace lo que tiene que hacer, y a alguien que solo baila house le entra porque el pie nunca pierde el hilo. Es de los pocos géneros donde las dos personas quedan contentas sin que ninguna ceda nada.

Cinco marcas que lo delatan

  • Bombo en los cuatro tiempos. Si podés marcar el paso sin pensarlo, no estás en dubstep.
  • El bajo gruñe. Cambia de timbre mientras suena, en vez de quedarse en una nota lisa.
  • Entre 125 y 130 pulsos. Al lado del dubstep se siente apurado.
  • Drop corto. Ocho o dieciséis compases y de vuelta al groove, sin quedarse a vivir ahí.
  • Voz suelta. Una frase cortada que aparece y se va, casi nunca una canción completa.

Bass house en Costa Rica

La moneda corriente de la noche electrónica en este país es house y techno. Eso se ve en los carteles y no hace falta que nadie nos lo confirme.

El bass house cae justo en medio de esos dos mundos y el nuestro, y es probablemente la puerta más fácil que existe entre una pista de house y una noche de bajos. Un DJ que quiera medir hasta dónde aguanta su público suelta dos tracks de esto y lee la reacción antes de arriesgar algo más pesado. Esa función de puente explica por qué el género viajó tan rápido a lugares donde el dubstep todavía no llegaba.

Lo que no podemos decirte es quién lo está haciendo acá ni en qué lugares suena seguido. No tenemos ese dato y no lo vamos a improvisar para que la sección se vea más llena.

Dónde cae en un cartel de dubstep

Esto es opinión nuestra y es discutible.

En un programa que pasa por dos escenarios desde el mediodía hasta las 3 a. m. hay huecos reales, y no son un problema de programación sino de cuerpo humano. Las puertas y el camping abren al mediodía, así que a las siete de la noche la gente ya está instalada. A las cinco de la mañana las piernas ya no dan para hacer headbang y nadie se quiere ir igual. Un bombo parejo con un bajo sucio encima funciona en los dos momentos, porque pide menos que el dubstep y da lo mismo.

Dicho eso, la noche está armada sobre dubstep y bajo experimental. Lo que aparezca de más dentro de un set lo resuelve quien esté en cabina, y una hora de house que hoy no existe no la vamos a anunciar.

El bombo parejo es la excusa que necesita tu cuerpo para seguir parado a las cinco de la mañana.

Lo que se pregunta la gente del bajo

¿Esto es house o es bass?

Las dos cosas y esa es la gracia. La estructura, el tempo y el bombo son de house; el sonido que se lleva la atención es de bass. Quien viene del house lo escucha como house con un bajo raro, y quien viene del bass lo escucha como bass con el ritmo ordenado. Los dos tienen razón.

¿Se puede mezclar con dubstep si van a tempos distintos?

No calzan solos. 128 y 140 no son números amables entre sí, así que el DJ lo resuelve moviendo el tempo en el camino o usando un track puente que sirva de bisagra. Es trabajo de verdad y se nota clarísimo cuando está bien hecho, igual que se nota cuando alguien lo forzó.

¿Va a sonar bass house esa noche?

Dubstep y bajo experimental sostienen el cartel; cualquier otra cosa que se asome es decisión de cabina. Lo que no vamos a hacer es venderte un bloque de house para que te registrés y después explicarte por qué no estuvo.

¿Es lo mismo que el tech house?

Son vecinos, no sinónimos. El tech house se apoya en la percusión y en el groove, y deja el bajo discreto y de fondo. El bass house pone el bajo adelante y deja que se coma la canción. La frontera entre etiquetas de house la mueve cada quien a su gusto, así que no vale la pena pelearse por ahí.

Si llegaste buscando house y te quedaste por el gruñido, el camino sigue para abajo. El riddim es ese mismo gruñido sin bombo que lo ordene, el trap comparte tempo con el dubstep y no con el house, y el bajo experimental es donde se van los que ya se aburrieron de las dos cuadrículas. La base está contada en qué es el dubstep y el estado de la escena, con números, en dubstep en Costa Rica. Las entradas ya están a la venta. Elegí tu noche y comprá entradas para La Selva del Bajo en The Park at Ocean Ranch.