NEUROFUNK
EN COSTA RICA.

El neurofunk es la rama del drum and bass que suena a máquina: bajos que parecen metal doblándose, baterías recortadas al milímetro y ninguna nota puesta ahí por casualidad. Es también el género que más gente describe como demasiado, y esa fama se la ganó trabajando.
Qué pasó a finales de los noventa
Para entonces el drum and bass ya se había abierto en varias direcciones, y una de ellas agarró para el lado oscuro y mecánico. Se fue el sample de funk y se fue la voz de ragga. Quedó una pista casi vacía con dos cosas adentro: una batería programada golpe por golpe y un bajo que se retuerce y cambia de textura sin cambiar de nota. El dúo Ed Rush & Optical es el nombre que más se repite cuando alguien busca dónde quedó fijado ese sonido.
La herramienta central tiene nombre propio: el reese. Se llama así por el alias con que Kevin Saunderson grabó en Detroit el track del que todos lo sacaron. Los productores de neurofunk lo pasaron por distorsión, filtros y modulación hasta que dejó de parecer un instrumento y pasó a sonar a máquina fallando en cámara lenta.
Lo otro que define al género es la precisión. Cada caja tiene su propio sonido y la mezcla se arma para que el bajo y la batería nunca se pisen. Por eso a los productores les encanta: se pasan una semana entera en ocho compases y notan la diferencia.
Y por eso mismo divide la pista. Hay gente que lo escucha y siente que nunca hay descanso, que la tensión se queda en el mismo punto y que bailarlo una hora es agotador. Hay otra gente para la que ese es exactamente el punto. Las dos posiciones son razonables y no tenemos ganas de arbitrar.
Rasgos del neurofunk
- Un bajo que cambia de textura adentro de la misma nota, como si alguien le retorciera el filtro mientras suena.
- Batería seca, casi sin reverb, recortada para que no se monte encima del grave.
- Casi nada de melodía. Si hay acordes, son dos y están al fondo.
- Tempo entre 172 y 176, parejo de principio a fin.
- Huecos raros: duran poco y llegan cuando no los esperabas.
Tres maneras de usar 174 pulsos
Las tres primeras filas son cosa sabida. La última fila la ponemos nosotros, y aparece porque nos la preguntan seguido.
| Neurofunk | Liquid | Jungle | |
|---|---|---|---|
| Bajo | Diseñado nota por nota, con distorsión adentro. | Redondo y limpio, casi siempre con melodía. | Un sub largo y quieto, prestado del reggae. |
| Batería | Programada y seca, editada golpe por golpe. | Suelta, con swing y aire entre los golpes. | Breaks sampleados que cambian cada compás. |
| Ánimo | Tensión constante, sin soltar nunca del todo. | Luminoso y cantado, hecho para respirar. | Fiesta declarada, con sirenas y voces encima. |
| Dónde cae mejor, según nosotros | Cuando la pista ya está caliente y nadie necesita convencerse. | Al atardecer, mientras todavía se arma el campamento. | De madrugada, cuando la gente quiere gritar algo. |
Neurofunk en Costa Rica
Fiestas de neurofunk no conocemos ninguna en el país. Tampoco tenemos cómo medirlo: es un género que se mueve más por gente produciendo en el cuarto que por noches en un local, y eso no deja rastro público.
Lo que sí nos consta: el sonido llega. En el sondeo aparecen artistas de esta rama escritos por gente del país, y el camino más común hoy para aprender a diseñar bajos pasa por tutoriales de neurofunk. Cualquiera que produzca bajos acá ya lo tiene cerca, aunque no lo llame así.
Hay una vara práctica. El neurofunk pide un sistema honesto. Si el equipo se queda corto, toda esa edición milimétrica se vuelve un borrón y el track pierde justo lo que lo hace bueno. Afuera, con espacio para que el grave salga y no vuelva, gana más de lo que la gente calcula.
Por qué esto aparece en un sitio de dubstep
Por oficio compartido, sobre todo. Un bajo de neurofunk y un bajo de dubstep pesado se construyen con las mismas herramientas y la misma paciencia, y hay productores que van y vienen entre los dos sin avisarle a nadie. El puente más directo es el halftime, que corre al tempo del dnb con la batería contada a la mitad y aterriza cerca del pulso del dubstep.
Hasta ahí llega lo que podemos afirmar. El cartel es dubstep y bajos experimentales; cuánto espacio le toca a otro género lo deciden los DJs. Si algún set cruza para este lado, va a ser porque le calzó a alguien en el momento, no porque lo anunciáramos.
El neurofunk no se baila tanto como se aguanta.
Dudas que llegan por WhatsApp
¿El neurofunk es drum and bass o es otra cosa?
Es drum and bass. Mismo tempo, misma estructura de compás, mismos DJs mezclándolo con el resto. Lo que cambia es de qué está hecho por dentro: en vez de samplear una batería y ponerle un bajo encima, acá se diseña cada sonido desde cero. Un set puede pasar de una cosa a la otra sin que la pista note el salto.
¿Qué es un reese?
Dos ondas de sierra afinadas apenas distinto, sonando juntas. Ese desajuste mínimo produce un batido que el oído lee como algo grueso y movedizo en vez de una nota limpia. Casi todo lo que te suena a metal retorcido en este género empezó siendo eso.
Me dicen que es imposible de bailar, ¿es cierto?
Es cierto que cuesta más. El género mantiene la tensión sin soltarla, así que no te regala los momentos de alivio que otras ramas sí dan. La gente que lo baila bien suele quedarse quieta de la cintura para abajo y mover todo lo demás. Al chile, una hora seguida cansa, y eso también es parte del chiste.
¿Va a sonar neurofunk esa noche?
No lo prometemos y no publicamos nombres hasta que estén cerrados. Lo que hay decidido es el marco: dubstep y bajos experimentales en dos escenarios, de 12 p. m. a 3 a. m. Si mezclás o producís esto, la convocatoria de artistas está abierta y no tiene filtro de género.
De los géneros que cubrimos, este es el que peor sobrevive en unos audífonos de teléfono. Al lado están el bajo experimental, el jungle y la discusión del tempo rápido en drum and bass en Costa Rica. Las entradas ya están a la venta. Elegí tu noche y comprá entradas para La Selva del Bajo en The Park at Ocean Ranch.


