+1 518 351 6952
ENTRADAS A LA VENTA. Comprar entradas ↗COMPRÁ TUS ENTRADAS AQUÍ ↗
JOURNAL · NOTAS DE LA CREW

POR QUÉ
SOLO BASS.

Manos de un DJ sobre una mezcladora en una cabina entre árboles altos, de noche

Apenas alguien entiende de qué va esto, la segunda pregunta siempre es la misma: ¿de verdad no van a meter nada más? La respuesta corta es que no. La larga es este texto, con la parte incómoda incluida.

Hay una manera cómoda de armar una noche en Costa Rica y la conocemos bien. Cartel mixto, la madrugada partida en bloques, cada bloque con su propia gente. Al final los públicos se suman, el lugar se llena y nadie sale molesto porque hubo un rato para cada quien.

Nosotros hacemos lo contrario, y lo hacemos sabiendo cuánto cuesta.

El precio de decir que no

Sostener un solo género es decir que no a casi todo lo demás. No hay house para arrancar suave mientras llega la gente. No hay reggaetón cuando baje la energía. No hay techno a las cuatro de la mañana para que la pista no se vacíe, ni un cierre pensado para que quien no vino por el bass tenga algo que contar el lunes.

Cada uno de esos noes es gente que no llega, y eso se traduce en aforo vacío y en plata que no entra por la puerta. Un cartel de un solo género le habla a una fracción de la fracción que ya escucha electrónica en este país, y a esa fracción hay que encontrarla persona por persona, porque no está concentrada en ningún lado. Está regada entre la costa, el Valle Central y una cantidad absurda de chats que no se cruzan entre sí.

También es más difícil de explicar. Cuando contás un evento multigénero, quien escucha completa el resto solo, porque ya estuvo en algo parecido. Cuando decís un recorrido completo de dubstep y bajos raros por dos escenarios, media sala se queda esperando la segunda mitad de la frase. Y la segunda mitad no existe.

Podríamos suavizarlo. Bastaría con dejar la palabra bass afuera del título y poner algo más ancho, algo que no comprometa. Ese ajuste chiquito nos traería más gente y nos quitaría la única razón por la que esto existe.

Preferimos quinientas personas que vinieron por esto, antes que mil que vinieron por otra cosa.

Lo que el sondeo nos dijo, y lo que no

Cuando abrimos el registro pusimos la pregunta de género de primero, antes que cualquier otra cosa. No fue casualidad: queríamos el dato limpio, sin que nadie lo acomodara a lo que ya había leído en la página. De ahí salieron los tres porcentajes que ves moverse en vivo en la portada: dubstep 53, drum and bass 30, weird bass 17.

El 53 confirmó lo que sospechábamos. El 30 nos tuvo discutiendo como tres semanas.

Porque un 30 por ciento es muchísima gente pidiendo algo que no está en el plan. La salida fácil sería meter un bloque de drum and bass, dejar contento a ese tercio y seguir llamándonos un evento de bass, que técnicamente lo seguiríamos siendo. Elegimos leerlo distinto: un sondeo te dice qué escucha la gente, no qué evento hay que hacer. Son dos preguntas separadas y nosotros solo contestamos una.

Hay cosas que ese formulario no midió y conviene decirlas. No sabemos cuántos de ese 30 por ciento igual manejarían tres horas por una noche entera de dubstep. No sabemos cuántos marcaron drum and bass porque era la casilla más cercana a lo suyo, ni cuántos habrían marcado otra cosa si la lista tuviera quince opciones en vez de tres. Tres botones no son una encuesta. Son un termómetro barato, y así lo usamos.

Queda una pregunta abierta que hoy no sabemos contestar: si dentro de dos ediciones ese tercio sigue ahí y sigue sin aparecerse, no tenemos plan B escrito.

La noche es el 31 de diciembre de 2026 hasta la mañana del 1 de enero. Las entradas ya están a la venta. Elegí tu noche y comprá entradas para La Selva del Bajo en The Park at Ocean Ranch.

Weird bass, o lo que todavía no tiene nombre

De las tres casillas, la que más nos importa es la que menos votos saca.

Weird bass, en nuestra cabeza, funciona como un permiso. Es donde cabe la persona que produce algo a noventa y cinco pulsos con una línea de bajo que no calza con ninguna referencia conocida, o quien arma un set completo con sonidos que grabó en su propia cocina. Es, literalmente, la etiqueta que le ponemos a lo que nos voló la cabeza y no supimos clasificar.

Mantener ese 17 por ciento vivo sale caro en atención. Hay que escuchar muchísimo material que no va a funcionar para dar con lo que sí. Pero si lo soltamos, en tres ediciones esto se convierte en una noche de dubstep predecible, y para eso ya hay gente afuera haciéndolo mejor que nosotros.

Dos escenarios, un recorrido

La decisión de género tiene una consecuencia física, y es la forma que toma el terreno.

Los dos escenarios no compiten. Corren uno después del otro: primero Río, después Piscina y Principal durante la noche. La gente se mueve junta sin elegir entre sets que chocan.

Un solo sonido conecta los tres lugares. Cuando abre el Escenario Principal, el camping rodea el área nocturna y la distancia máxima entre vos y la música es la distancia entre vos y tu carpa.

También es la forma honesta de usar dos escenarios con una crew pequeña: una producción enfocada a la vez, sin dividir al público ni cruzar horarios.

Si esto te suena

Somos nuevos y somos poquitos. No vamos a vender la primera edición como si tuviéramos diez años de historia detrás. Quien se mete en un proyecto durante su primer año se mete por otra cosa: porque quiere que la cosa exista.

Las entradas ya están a la venta. Elegí tu noche y comprá entradas para La Selva del Bajo en The Park at Ocean Ranch.

Y si lo tuyo es producir, mezclar, tocar en vivo o hacer visuales, la convocatoria de artistas está abierta. Sobre todo si tu material es de los que no caben en la casilla de nadie. Esa es justo la casilla que andamos tratando de llenar.

El argumento con números está en dubstep en Costa Rica. Cómo se ve la noche completa, en festival de bass en Jacó. Más textos de la crew, en el journal.